El Hotel Amérigo, además de ser uno de los mejores hoteles de la ciudad, es un hotel con una historia muy ligada a quienes antiguamente pasaron o estuvieron en ese lugar, que no son otros que los frailes Dominicos.
Los Dominicos llegaron a la ciudad de Alicante en 1586, estableciéndose en un principio en el barrio de San Antón, extramuros, en una pequeña casa en la calle de la Parroquia, actual Díaz Moreu. En un principio su situación era de extrema pobreza, subsistiendo a base de limosnas. Esta situación precaria no duró mucho, solo hasta que se trasladaron a una casa de la familia Baeza -Pasqual Baessa- entre la calle Mayor y la del Mar, actual Rafael Altamira. En aquel entonces, la fachada principal de esa casa daba directamente al mar.
Los cronistas de la época contaban que el convento, en el que habían convertido la casa de Pascual Baeza, con claustro e iglesia, fue saqueado y profanado durante el bombardeo e invasión francesa de 1706. Pese a las cuantiosas pérdidas que sufrieron, en 1764 los Dominicos consiguieron incluso ampliar la iglesia; aunque en 1809 y debido a los combates con las tropas francesas el convento fue convertido en hospital y finalmente cerrado y los frailes conducidos a Cádiz.
Después de 24 años de abandono y tras la desamortización española, fue subastado y demolido en 1850, aunque su puerta fue reciclada en la iglesia de Callosa d’En Sarrià.
Consultado el plano Otros-101-0-687/0 del Archivo Municipal de Alicante, nos encontramos con el plano original de la fachada de la Casa Amérigo, del arquitecto Vicente Pérez, y fechado el 22 de Mayo de 1855, donde textualmente consta: “Proyecto de fachada para la casa que trata de construir don José Amérigo situada en el solar del exconvento de Santo Domingo entre las calles Mayor y de la Princesa de esta ciudad.”
Don José Gabriel Amérigo (1807-1884) fue alcalde de la ciudad de Alicante aunque sólo cinco meses, compró muchas propiedades en Alicante incluyendo la parcela donde se encontraba el viejo Convento de Dominicos de la calle Princesa, hoy calle Rafael Altamira, que reconvirtió en viviendas, siendo una de las más imponentes de la ciudad. El primer pasaje comercial fue rotulado con su nombre. Durante muchos años se cerraba la verja una vez al año indicando que era un pasaje privado permitiendo el paso de la gente durante el resto de días. En la actualidad tras un litigio ha pasado a ser pseudoprivado ya que está prohibida la entrada pero tiene rótulo de calle.
El hotel Amérigo fue construido en el año 2004 y es el único de cinco estrellas de la ciudad. Su sobria belleza arquitectónica y la elegante vanguardia interior, se conjugan en un abanico de espacios con rasgos únicos: estancias decoradas con exquisitez y personalidad y, en definitiva, un entorno que se aleja de la rutina y permanece unido al embrujo de Alicante.
El hotel está ubicado en el corazón histórico de la ciudad, sus vistas están coronadas por el castillo de Santa Bárbara y, tan sólo a 200 metros de la playa del Postiguet y el puerto deportivo de Alicante. El hotel cuenta con cinco plantas en las que se reparten un total de 81 habitaciones, 2 de ellas suites junior y 1 suite normal. El hotel cuenta con un hall de entrada con ascensor, área de recepción abierta las 24 horas del día que le ofrece servicio de caja fuerte, cafetería, spa gratuito en la azotea del hotel, sauna, piscina climatizada y gimnasio, sala de televisión, sala de conferencias, terminales de Internet y conexión inalámbrica gratuita en todas las zonas comunes del hotel, aparcamiento y garaje. También dispone de servicio de habitaciones y, abonando cargo adicional, de lavandería y de atención médica.
En cuanto a las habitaciones, todas disponen de TV con pantalla plana y reproductor de DVD, techos altos, grandes ventanales y ropa de cama egipcia, teléfonos inalámbricos y baño con albornoz y zapatillas.
En cuanto a la gastronomía el hotel comparte instalaciones con el restaurante El Monastrell que potencia la naturalidad de los ingredientes autóctonos y su barra gestionados ambos por la chef María José San Román. También dispone de la terraza Isla Incity Lounge Bar, en la azotea del hotel, que abre sus puertas desde de mayo a septiembre.
Agradecimientos a:
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Muy interesante, aunque lo que más me gusta es la fotografía